HOY QUIERO ESCRIBIRTE A TI Y QUIZÁ TAMBIÉN A MI.
Hoy quiero escribirle a esa persona a la que incontables veces hemos lastimado con nuestras palabras y acciones, a la que por cosas mínimas hemos hecho a un lado, a la que sin importar cuanto tiempo pase siempre ha estado y estará ahí. Hoy quiero escribirte a ti...y quizá también a mi.
Sin temor a equivocarme, todos, aún sin darnos cuenta, hemos clavado estacas en los corazones de personas incondicionales, honestas y buenas que han llegado a nuestras vidas en momentos aparentemente difíciles. Digo aparentemente porque si fueran difíciles de verdad, sabríamos apreciar su presencia.
Pero bueno, ellas llegan, nos motivan, nos iluminan, nos dan amor, tomamos todo lo bonito que nos ofrecen y al sentir que no queda mas nada, las botamos y hacemos de cuenta que nunca estuvieron.
Simplemente las alejamos con la excusa de que necesitamos pasar un tiempo "solos" para disfrutar mas, experimentar nuevos sentimientos y sensaciones, distraer la mente y el cuerpo y para escapar de todo lo que nos haga permanecer pisando tierra.
Al cabo de un rato, descubrimos que algo nos falta, que hay lugares que ya no se ven igual, que las canciones ya no transmiten lo mismo, que lo que antes nos sacaba miles de sonrisas ahora solo nos llena de nostalgia, que la felicidad que sentíamos se ha ido...y justo ahí, cuando ya no estamos tan felices y la soledad es inminente, decidimos volver, con la ilusión de que todo se sienta como al principio.
Y repetimos el ciclo una y mil veces.
El momento realmente difícil llega cuando esa persona ya no quiere arriesgarse a perderte más y decide por fin dejarte a un lado y avanzar. Digo realmente difícil porque es aquí donde descubrimos lo duro que es no contar con su presencia en nuestras vidas y en vez de llenarnos de valor y luchar por quien tantas veces luchó por nosotros, nos tomamos un tiempo para asimilarlo y sin mas, nos resignamos.
Nos refugiamos en cosas efímeras para tratar de calmar lo que por dentro nos quema, nos encargamos de engañar al corazón, con razones que ni para la razón son justas y le abrimos camino a terceros que fácilmente llegan a adueñarse de lo que nunca supimos valorar.
Nos refugiamos en cosas efímeras para tratar de calmar lo que por dentro nos quema, nos encargamos de engañar al corazón, con razones que ni para la razón son justas y le abrimos camino a terceros que fácilmente llegan a adueñarse de lo que nunca supimos valorar.
-Reyshell Montes♡

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